Naturaleza Sensible

Serie Naturaleza Sensible

Naturaleza Sensible nace a partir de observar, registrar, dibujar  y entrelazar las formas de la naturaleza (directamente las ramas de los árboles) y el dibujo (múltiples líneas que se repiten buscando construir la estructura elemental de la figura humana). Las ramificaciones del árbol  y el trazo del dibujo se mimetizan unificándose dentro de una matriz o tejido.

Las propuestas de Natalia Cajiao siempre se han caracterizado por explorar materiales, soportes y formatos, hibridizando los medios y apropiándose de recursos técnicos diversos a fin de materializar sus ideas. Esta exhibición logra aglutinar esa diversidad al enseñar variedad de superficies y relacionar procedimientos cuyo objetivo es generar contrapuntos no solo cromáticos sino argumentales.

Lo natural se propone como un hilo conductor que parte de la presencia humana acotada en el vaivén de negaciones y afirmaciones. Los rostros y los cuerpos son el preámbulo para abordar con determinación el universo botánico. La figura de un niño en formación que depende de la savia vegetal o en contraste la diosa Kali sangrante, son dos trabajos en tensión que están acompañados de impresiones fotográficas, dibujos, grabados y un cúmulo de ramas de frutos procedentes de palmeras naturales. Todo esto para señalar el trance hacia una vegetación donde están presentes las fuerzas magnéticas y las formas expectantes. A este grupo la artista lo ha llamado “Naturaleza Sensible” título con que se bautiza la muestra.

Para el conjunto de pinturas y monotipos, el color es un elemento privilegiado. El uso de telas cuyas intervenciones pictóricas se hacen sobre una fotografía como base a fin de señalar los contrastes tonales y evidenciar la diversidad lumínica, se ofrece como una posibilidad tanto sugestiva como evocadora. Solamente que este tipo de solución formal también es capaz de invertirse sobre lienzos pintados y es factible encontrar igualmente impresiones fotográficas superpuestas. Aquí las flores y las hojas pueden gravitar con suficiencia en la superficie conformando una serie que la artista ha señalado como “Tejido Cósmico”.

Complementan esta serie los monotipos sobre papel de seda. Se comportan en su fragilidad y rugosidad como una piel y presentan una intrincada cartografía laberíntica. Las gráficas se ofrecen como huellas de color y la solución en cada estampa es monocroma.

Las formas y la amplia gama colorística que encontramos en la naturaleza, incluida su capacidad fractal, integran el eje argumental donde se han producido estos trabajos, que no desean señalar solamente fenómenos físicos, sino que apuntan a evidenciar energías y campos metafísicos.

Texto curatorial de la exposición. Naturaleza Sensible.
Casa Proartes, 2013
CURADOR
Miguel Gonzalez

La técnica empleada para su realización es la integración de varias disciplinas: fotografía, impresión digital, dibujo y pintura  posteriormente intervengo digitalmente hasta lograr la imagen deseada.

Las formas fractales que encontramos en la naturaleza siguen principios de crecimiento y proliferación, ya sea a nivel macroscópico (cósmico)  o a nivel microscópico (atómico). Un ejemplo es el cuerpo humano, constituido por estructuras fractales (predominando la curva, la línea y las ramificaciones), estos patrones repetitivos podemos encontrarlos en cada milímetro de nuestro cuerpo. Si observamos con un microscopio estas formas se encuentran desde la composición de una molécula, las células, tejidos, órganos, sistema circulatorio, sistema nervioso, sistema óseo, sistema muscular, en los bronquios de los pulmones, etc. Incluso el cuerpo en su totalidad es fractal (constituido por cabeza, tronco y extremidades). De igual manera, si observamos nuestro entorno, estas formas se encuentran en las ramificaciones de los árboles, en la grietas que se forman en la tierra seca y en la trayectoria de los rayos. Y viendo a gran escala – desde una vista aérea – también se repiten estas formaciones en los caudales de los ríos o las grandes cordilleras de la Tierra.

Naturaleza Sensible representa esa fuerza de creación y proliferación que se manifiesta en la naturaleza generando nuevas formas de vida.

Considero que el principio y fin del Arte es manifestar la expresión anímica de la realidad que vivimos y esta acción produce un resultado material que es expuesto a una valoración de criterio estético, conceptual y económico. Pero el Arte en esencia es un medio necesario que  ordena  y da forma al ser humano desde adentro hacia fuera y de afuera hacia adentro. Y es así como en ese respirar, movimiento, relación y proceso surgen las ideas que por voluntad propia el artista las convierte  en imágenes. Principalmente este acto creativo se manifiesta gracias a la manera según como el individuo experimenta su existencia y el valor que le otorga e impregna a lo que verdaderamente aprecia y le conmueve.

Gracias a las imágenes que el artista recrea podemos desarrollar una percepción de la naturaleza esencial del ser humano y recordar nuestro origen.

Natalia Cajiao

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